no escuchar a la maestra

no escuchar a la maestra

Recomendaciones para tener en cuenta

No escuchar bien a la maestra, perderse entre los murmullos de la clase, no poder seguir las conversaciones entre los compañeros, son detalles que pueden pasar desapercibido pero que traen, no sólo problemas de aprendizaje sino también de adaptación social.

Para evitar dificultades de comunicación que impacten en la vida de los chicos, lo ideal es detectar los problemas de audición a tiempo

Tomar nota, copiar del pizarrón, hacer un trabajo en grupo, todas las tareas que las niñas y niños en pleno crecimiento tienen que hacer en el colegio requieren de todos sus sentidos. ¿cuántas veces nos encontramos con estudiantes diagnosticados con dificultades para el aprendizaje o falta de atención, cuando su problema real era en la vista? Las patologías en la visión son hoy en día reconocidas fácilmente mediante estudios de rutina que todos los niños y niñas en edad escolar suelen hacerse, con más o menos frecuencia. Sin embargo, pocas veces se habla de los chequeos en la audición. 

Para evitar problemas de comunicación que impacten en la vida presente y futura de los niños, la mejor opción es detectarla a tiempo y avanzar en el tratamiento correspondiente.

 Está demostrado que los niños que reciben atención antes de los primeros 3 años de vida generalmente se ponen a la par con sus compañeros sin problemas de escucha

Señales de alerta en el colegio
Los maestros pueden detectar si un chico tiene dificultades para escuchar si no responde cuando se lo llama o se le pide algo, si tiene problemas para reconocer de dónde viene un sonido, cuando frecuentemente requiere que le repitan las consignas, si no cumple órdenes o las malinterpreta o cuando, ante una instrucción clara, tiene que imitar a sus compañeros. Ante cualquiera de estos comportamientos se debe llamar a los padres y sugerir la consulta con un médico otorrinolaringólogo. Por parte de los docentes, es una gran responsabilidad advertir esto a tiempo, antes de que la dificultad sea notada por los compañeros de clase y puedan darse situaciones de burla o apartamiento social.

En cuanto a los alumnos que ingresan al colegio con un diagnóstico de hipoacusia previo, y tienen audífonos o bien implante coclear, el conocimiento por parte de los docentes resulta vital, ya que un buen abordaje dentro del aula es, en definitiva, lo que hará que puedan desarrollar el proceso de aprendizaje con normalidad. Para que esto suceda, los profesores pueden adoptar ciertas actitudes que harán del aula un mejor ambiente.

Entornos auditivos saludables

El bullicio exacerbado y los constantes estímulos de ruido constituyen un problema especialmente en la infancia, porque los oídos son más sensibles y un entorno negativo puede derivar en déficits de comunicación y aprendizaje con consecuencias presentes y futuras.

Dentro del aula, colocar filtro o goma debajo de las patas de las sillas para disminuir el ruido de arrastre cuando se mueven, poner alfombras alrededor del aula para absorber el sonido y cerrar la puerta para bloquear los ruidos externos, son algunas medidas simples que contribuyen a que todos los chicos mejoren su rendimiento, y en especial los niños hipoacúsicos. Si en el curso hay un alumno con esta condición, hablarle claramente, emplear ayudas visuales para reforzar lo que enseña, anunciar los nuevos temas en el pizarrón y, sobre todo, animarlo decir con confianza si entendió o no lo que se le dijo, es una actitud primordial. Cuanto menos se oculte la hipoacusia, más normalmente podrá desarrollarse el estudiante en aula y con sus compañeros.

En el desarrollo del lenguaje, la pérdida auditiva tiene consecuencias de largo alcance. Por eso, prevenir los problemas de audición y disminuir su impacto en quienes los tienen con entornos acordes y tratamientos apropiados es elemental para que los niños puedan avanzar en su escolaridad, adquirir nuevo vocabulario, interactuar con sus pares e integrarse socialmente.